Resurge Barrio de El Alto

*En una antigua vivienda en el centro Histórico de la ciudad de Veracruz se encuentra la llamada Casa Benito Juárez, un museo de sitio que nos lleva a un encuentro con nuestro pretérito

Evelyn Castro

Veracruz, Ver.- Entre viviendas, aduaneras y fondas de cocina que dan vida a una de las tantas calles del Centro Histórico de la ciudad de Veracruz, sobresale a lo lejos una vivienda neoclásica de techos altos, cuyos terrenos figuran en los registros municipales desde 1821.

El inmueble neoclásico luce una fachada francamente elegante, puertas y ventanas de madera colocadas de manera equilibrada y armónica, como un anuncio de modernidad y progreso, aspiraciones que para el Veracruz del siglo XIX resultaban difíciles de alcanzar.

Aquí se alberga la Casa Benito Juárez, un Museo de Sitio que nos lleva a un encuentro con la historia, como la serenata que el poeta liberal Guillermo Prieto dedicó al presidente con motivo de su cumpleaños, o el discurso que Melchor Ocampo dirigió al pueblo en favor de la libertad y el progreso.

En calle Gutiérrez Zamora, la misma que conecta el Palacio Municipal y la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, luce orgullosa la casona, cuya planta alta se conservan balcones de hierro que con el paso del tiempo quedaron inhabilitados, pero que en su época de esplendor, allá por 1858, fueron testigos de sucesos emblemáticos.

Su reciente restauración la hace lucir de colores pistachos, blancos y grises que la devuelven a la vida y la colocan a la vuelta de la esquina de quien camina, mira y encuentra.

Hoy la casa de Benito Juárez es un testimonio de la resistencia del pueblo veracruzano no sólo ante la adversidad del hombre sino también de la naturaleza: ante las adversas condiciones climatológicas como las altas temperaturas, humedad y salinidad.

Su interior se concibió siguiendo los rasgos arquitectónicos propios de las viviendas de la época: celosías, amplios ventanales y grandes patios centrales que favorecieron la vida de sus habitantes en el puerto.

“Primera casa que habitó El C. Benito Juárez. Al arribar a Veracruz el 4 de mayo de 1858”, se lee en la placa colocada en la fachada del inmueble. Ese recuadro de marmol fue colocado en 1906 por Porfirio Díaz con motivo del Centenario del Natalicio del Benemérito y desde entonces ha fungido como huella histórica de la ciudad.

Además de vivienda tuvo otros usos, por ejemplo, en los años veinte fue el Internado Hispano Mexicano; a partir de los treinta y durante cuarenta años fue alquilada en partes para locales comerciales y despachos, tienda de abarrotes, oficinas y Notaría.

En la primer mitad de los setenta se dividió en tres partes, convirtiéndose en Escuela de Inglés, tintorería y casa de la familia Ortiz; en la segunda, fungió como el Colegio Patria; en los ochenta la propiedad se arrendó para una tienda de abarrotes y un taller de bicicletas.

Y tras un aparente abandono en los noventa, en 2004 quedó adscrita a la zona de monumentos históricos de la ciudad que la encauza hacia su destino: un museo de sitio, donde adentrarse a sus muros de piedra múcara y arcos de medio punto, es sumergirse a un fragmento crucial en la historia de la ciudad: La Guerra de Reforma.

Transitar los pasillos, salas y habitaciones de esta casa del siglo XIX, es encontrarse con reproducciones de documentos, mapas, acuarelas y fotografías que evocan momentos del paso de Juárez y su gabinete por el puerto de Veracruz.

Visitar la Casa Benito Juárez, no solo brinda la oportunidad de acercarte a la historia del puerto de Veracruz, sino conectar y sentirte parte de él.

 

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