*El periplo y el sentido del viaje, tanto exterior como interior, son el punto central de esta novela; con una fuerte presencia de la filosofía griega y oriental.
Rodolfo Mendoza
Desde su fundación en el año 2003, la editorial Sexto Piso se ha caracterizado por ser una casa que alberga aquellos títulos que, por alguna u otra razón, pasaban desapercibidos no sólo en nuestro país, sino en casi todos los de lengua española. El rescate o reciente descubrimiento de pensadores, teóricos, críticos y escritores, nos ha dado a los lectores hispanos un nuevo abanico de propuestas; Wells y Savinio, entre los primeros, o Padel y Petrovic, entre los segundos, son apenas una mínima muestra del trabajo de esta casa editorial que ya se hizo merecedora, casi desde su fundación, al Premio International Young Publisher Of The Year 2004.
De entre sus títulos ya célebres se encuentra Zen y el arte de la mantención de la motocicleta de Robert M. Pirsig, autor de este volumen y de Lila: una indagación sobre la moral. Pirsig se convirtió en un autor de culto en 1974, cuando en un solo mes Zen y el arte de la mantención de la motocicleta alcanzó cinco reimpresiones. Evidentemente resultó ser una noticia fuera de lo común el hecho de que una novela-ensayo que versa sobre la filosofía tuviera tal acogida por parte del público. ¿Pero cuál es el punto central de esta obra? Sin duda el periplo, el sentido del viaje, tanto exterior como interior. Con una fuerte presencia de la filosofía griega, Pirsig construye su texto a través del periplo, sin que esta palabra sea mencionada una sola vez en la novela. Es este un trabajo que se vuelve una obra de iniciación, a pesar de que su protagonista no sea un adolescente, pero es una obra de iniciación en el sentido en el que el narrador-personaje se adentra tanto en los paisajes de Estados Unidos como en su propio “paisaje” interior: a medida que viaja, crece. Zen y el arte de la mantención de la motocicleta de Robert M. Pirsig se inicia con una advertencia y una cita, en la primera se nos dice que esta obra está basada en hechos reales, y la cita corresponde a Platón: “Y qué es bueno, Fedro, y qué no es bueno —¿Necesitamos pedir a alguien que nos lo diga?”; de tal manera que Pirsig plantea tres vías para leer esta novela: desde la experiencia personal, desde la filosofía, y la manera en que una influencia a la otra.
Pero no sólo la filosofía griega está aquí, sino, sobre todo, la oriental, como lo podemos sospechar desde el título. Pirsig realizó estudios de química, filosofía y periodismo en la Universidad de Minnesota, aunque lo que más influyó en su obra fue su estadía en la Universidad de Benarés en la India, en donde realizó estudios sobre filosofía oriental.
Zen y el arte de la mantención de la motocicleta de Robert M. Pirsig es de esos libros en los que el lector crece al lado del protagonista; las enseñanzas son observadas por el lector en relación con la vida, con esos “hechos reales” de los que se nos advierte; no son enseñanzas dichas sólo por medio de la palabra, como las parábolas bíblicas, aquí el lector aprende sobre la vida viviendo paso a paso el viaje del protagonista, alter ego de Pirsig.
No por nada el gran escritor George Steiner ha dicho que Zen y el arte de la mantención de la motocicleta de Robert M. Pirsig “Se aloja en la mente como pocas novelas recientes lo hacen”.
