*En la Cinemateca Luis Buñuel se ha mostrado la Asia de los 50, la América Latina de los 70, la Europa del nuevo milenio o el México de años recientes
Jaime López
Puebla, Pue.- En su casi medio siglo de existencia, ha recibido a personajes famosos de los cinco continentes, quienes han aprovechado la intimidad que genera el lugar para compartir sus pasiones o inquietudes más profundas.
La Cinemateca Luis Buñuel, cuyo nombre rinde homenaje al célebre realizador español homónimo radicado en México y amado en Francia, forma parte de la Casa de Cultura y fue abierta en 1974.
De ser un club para proyectar obras de carácter antropológico, actualmente es el depositorio de los sueños de ojos y mentes privilegiadas como Tatiana Huezo, Ángeles Cruz, Andréi Konchalovski, Akira Kurosawa o George Roy Hill.
También ha servido como confesionario de los miedos y deseos de las nuevas generaciones de cineastas que se están formando en la capital poblana, que tienen sed de ver proyectadas sus historias en una digna pantalla grande.
Además, es una especie de cámara de los recuerdos que ha servido para redescubrir los legados de nombres prestigiados como Luis Acoriza o Juan Ibañez, responsables de “Mecánica Nacional” o “Los Caifanes”, respectivamente.
La vieja y la nueva guardia en un solo recinto, el cual podría definirse como ecléctico y exento del concepto anacrónico; la Asia de los 50, la América Latina de los 70, la Europa del nuevo milenio o el México de años recientes; todos juntos, pero no revueltos, en un mismo sitio.
Acerca de su diseño y ubicación, la Cinemateca Luis Buñuel parece una pequeña bóveda colonial, que tiene un lugar estratégico en el corazón de la Angelópolis, a un costado de la Catedral capitalina y muy cerca de los famosos churros de la 5 Oriente.
En ocasiones, da la sensación de que es el rincón predilecto de quienes visitan la Casa de Cultura, porque vecinos de la zona acuden directamente allí, sin recorrer el resto del inmueble fundado por Ángel Palou Pérez, para quitarse el estrés de sus trabajos.
Otros espectadores usan el lugar como punto de encuentro para estar con el novio, la novia o los amigos, como la antesala o el preludio a la briaga de la semana o el festín musical de la tarde/noche.
Eso es algo a destacar: que el complejo fílmico en cuestión pocas veces tiene funciones a medio día o a la hora de la comida. Habitualmente, sus proyecciones se llevan a cabo entre las 16 y 20 horas.
Por otra parte, la Luis Buñuel también es usada por algunos cinéfilos para dialogar intensamente respecto a las obras, para expresar en voz alta, sin filtros, lo que sienten con motivo de lo visto en pantalla.
Eso último a veces resulta molesto para cierta comunidad o banda cinéfila, que tienen la tradición de disfrutar las películas sin tanta estridencia, para sus adentros.
Como dato curioso, la Cinemateca Luis Buñuel o la bóveda de los sueños audiovisuales resguarda un pequeño tesoro, que tiene que ver con su inventario humano, ya que, aproximadamente dos décadas, Teresa y Miguel han estado trabajando en el lugar.
Ambos son los que reciben a las y los cinéfilos ávidos por ver nuevas historias; él saca una foto de los asistentes de la función para llevar una especie de bitácora y ella también ayuda a la contabilización, pero desde la recepción.
Entre los dos se turnan para abrir las compuertas de la salida de emergencia y despedir a los invitados, quienes ya los ubican como los eternos y cálidos anfitriones de la Buñuel.




