Puebla, Pue.- !!!Lucharáááááááán a dos de tres caídaaaass!!!, resuena en la arena ante el griterío del respetable.
El bien, representado por los técnicos, y el mal con los rudosssss, son los protagonistas del pancracio poblano.
Una larga lista de poblanos con estirpe de luchadores y espectaculares recintos donde el griterío retumba con toda intensidad.

San Ramón, la lucha libre del barrio
Puebla, Pue.- Lo conocen como “El Templo del Dolor” del sur de la ciudad, en donde domingo tras domingo se dan cita los amantes del pancracio que no viven cerca del Centro Histórico de Puebla.
Es la Arena Coliseo San Ramón, un espacio íntimo y familiar, que sirve de plataforma para las nuevas generaciones de luchadores locales, los cuales sueñan con deleitar a la audiencia con sus llaves y vuelos espectaculares.
Al ingresar al recinto, los fanáticos son recibidos por algunas fotografías de la familia fundadora, la dinastía de “Los Tigres”, que hasta ahora tiene tres generaciones de peleadores: Tigre Carcelero, Tigre Rojo y Tigre Rojo Junior.
Asturiano, el superhéroe poblano
Puebla, Pue.- Como todo superhéroe, Asturiano cuenta con una identidad secreta. Por las mañanas es un reconocido docente en la Facultad de Cultura Física de la BUAP y por las noches se pone la máscara y se convierte en un luchador que tiene en los vuelos y lances su especialidad.
Sobrino de una de las leyendas del pancracio en la Angelópolis como lo fue El Tarahumara, se curtió ‘a la antigua’: con entrenamientos extenuantes y una disciplina casi militar hasta preparar su cuerpo para las exigencias que este deporte tiene.
Es la clara muestra de la evolución que han tenido los luchadores en México durante los últimos años, pues han sabido combinar su vida deportiva con la profesional, y en su caso cuenta con maestría y doctorado, además de que imparte clases en la máxima casa de estudios del estado.
La lucha de Siky Osama Jr.
Puebla.- “Yo soy el mejor luchador de Puebla y se lo demuestro a quien sea”, es el grito de guerra de Siky Osama Jr. durante una lucha de los lunes de Arena Puebla, donde ha tratado de seguir con el legado de su padre, Siky Osama, quien lo impulsó desde muy pequeño.
El diseño de su máscara muestra una luna junto al sol, sus botas siempre rojas y la licra para luchar, mientras que cuando es su entrada por la pasarela, acostumbra colocarse una larga capa morada de terciopelo para engrandecer más su figura.
“A los siete años empecé a practicar lucha olímpica, grecorromana y colegial, y a los 11 años ya comencé con las competencias a nivel nacional, a los diecisiete años a entrenar lucha profesional y fue hasta los 19 años que mi papá premió mi esfuerzo llevándome a entrenar a la Arena Puebla. Mi debut el 2 de febrero del 2000 me presenté como luchador profesional”.
Police Man, rudo y guardián en las calles
Puebla, Pue.- A Andrés Espinosa le gusta la adrenalina que generan sus trabajos, aunque cada uno tiene su toque especial, pues cuando se transforma en Police Man sube al ring sabiendo que sus rivales quieren derrotarlo, pero como oficial de policía debe estar preparado para enfrentar a oponentes distintos, en su mayoría delincuentes a los que poco le importa cuántas vidas ponga en riesgo.
A finales de la década de los ochenta, este gladiador se hizo luchador impulsado por su padre, pero sobre todo motivado por las películas de El Santo, de las cuales era fanático y por las que soñaba subirse a los encordados.
“Nosotros entrenábamos en un cuarto vacío, sin cuerdas ni nada, había un tubo empotrado en la pared y nos servía para hacer movimientos luchísticos, en el suelo había una lona que cubría con llantas y calcetines usados que nos servirán de ring”.
Rey Infierno: tacos y Lucha Libre
Puebla.- En la vida y en el ring siempre se le tiene que hacer la lucha. Como Rey Infierno, un rudo de mil batallas que ni cuando es sometido en enlonado ni cuando parece que todo se le viene encima, se sabe rendir.
Hijo de ‘El Movidas’, un afamado réferi en el pancracio poblano, Reynaldo, como es su nombre de pila, estuvo involucrado en la lucha libre desde niño, anduvo de arena en arena y de gimnasio en gimnasio hasta que se convirtió en luchador a los 20 años de edad.
“Este año cumplo 21 años de carrera, pero como profesional tengo 16 años y el amor por la lucha libre me surgió por mi padre que fue referí y era conocido como ‘El Movidas’, además tenía un ring que rentaba, entonces lo acompañaba a los eventos, ahí me gustó la lucha libre y debuté cuando tenía 20”.
¡Lucharaaaaaán… en la Arena Puebla!
Puebla, Pue.- Es la noche de un lunes, puede ser cualquier lunes, uno caluroso, frío o lluvioso, pero en el que sin duda se registrará una pelea, aquella que se replica en el mismo sitio desde hace 67 años: la de los ¡rudos los rudos! contra los técnicos.
Los rostros de los contrincantes en cartelera al exterior cambian con el transcurso de la semana, los nombres estelares de quienes desfilan en la pasarela también, los colores en sus máscaras, los adornos en sus pantaloncillos, el largo del cabello, los tatuajes en sus brazos, la complexión corporal, la canción que utilizan para desfilar, los ademanes con las manos, la forma de sacar la lengua y de señalar a su rival, pero al final la batalla siempre es entre dos grupos.
