Marco Martínez, entre la pala y los tenis

*Es uno de los mejores mataronistas de la región, por ahora para subsistir hace  albañilería

Antonio Zamora

Puebla, Pue.- Lo que empezó como un juego para Marco Antonio Martínez Salvador, se convirtió en la vía para sustentar a su esposa y su hija.

Aprovechando su linaje deportista, se ha desarrollado como uno de los mejores mataronistas de la región, aunque para ayudarse económicamente, también hace trabajos de albañilería.

Ahora vive en San Pablo del Monte, en Tlaxcala, pero es nacido en Puebla y con una herencia corredora proveniente de la familia de su mamá, pues desde hace décadas sus tíos se han desempeñado en el mundo de los kilómetros.

“El grupo en el que estoy es Club Gacelas que tiene más de 50 años de existencia que lo creó mi abuelo y ahora pertenece a mi entrenador Juan Salvador, que es un deportista reconocido tanto a nivel estatal, nacional e internacional”, recuerda.

El momento clave en su vida se dio en el 2015, año en el que además de titularse como licenciado en Ciencias de la Comunicación, nació su hija, por lo que tuvo que hacer a un lado el deporte competitivo para dedicarse al recreativo en búsqueda de carreras en el que los premios económicos le ayudaran a mantener a su nueva familia.

Un año después, participó en el maratón de Puebla, una ruta del parque del Arte dirigiéndose hacia Cholula luego al Zócalo de Puebla, ida y vuelta, en el que terminó en el tercer lugar con 40 mil pesos de premio.

“Lo de Puebla fue algo inesperado entre comillas porque yo fui con hambre, pero hambre real, de comer, de tener dinero, de traer un sustento, y eso fue lo que me impulsó para cerrar bien”.

Para el 2017 llegó el punto más alto de su carrera; se metió de lleno en la temporada de maratones, consiguiendo su logro más importante el segundo mejor mexicano del maratón de la Ciudad de México, solo por detrás del olímpico Juan Luis Barrios.

“Ahí fue mi repunte porque quedé en un doceavo lugar general y quedé como segundo mejor mexicano, solo por detrás de Juan Luis Barrios. En esa ocasión fueron extranjeros, puros kenianos como es costumbre, así que peleé un lugar y quedé en doceavo general”.

Aprovechando que desde muy joven aprendió el oficio de la albañilería, enseñanza de sus tíos, cambio los tenis por la cuchara y la pala, la pista por el colado y ahora se dedica a la construcción para sacar adelante a su hija.

“En mi familia también hay varios que trabajan en la construcción y me enseñaron, antes de la pandemia en mis descansos de las carreras me ponía a trabajar con ellos para seguir sacando dinero, pero ahora que no hay carreras ya estoy de lleno”.

Su situación actual no le quita la ambición de regresar a correr por lo que ya ha vuelto a los trabajos físicos y es esta misma razón que lo frena para buscar trabajo relacionado a su profesión como comunicólogo, pues un puesto de tiempo completo lo privaría de la posibilidad de entrenar.

“Mi tirada es volver a correr maratones, he dado un descanso grande, pero no he pensado en el retiro, aunque por ahora estoy al cincuenta por ciento. Soy comunicólogo, pero no he ejercido porque siento que será para un trabajo permanente y lo que quiero es regresar al deporte”.

Marco Antonio Martínez Salvador va a volver y más fuerte, quiere ganar más maratones, quiere seguir disfrutando de los kilómetros, de las rutas y sueña con convertirse en un referente del atletismo poblano y tlaxcalteca.

 

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