*La bebida a base de licor de fruta y aguardiente de caña goza de cabal salud a 104 años de su creación a manos de Don Hermilo; ya sea de fresa, nuez, vainilla, ciruela pasa, hashis chocolate, la bebida tiene un sabor peculiar e irrepetible
Guadalupe Juárez
Puebla, Pue.- Sus bisnietos repiten la historia varias veces: su abuelo Hermilo, un hombre que atendía un tendajón de la zona de El Parián, creó una bebida única que cumplió 104 años de vida y que esperan sea el primer siglo de muchos más.
A Don Hermilo le gustaba beber, pero su estómago lo resentía, por lo que creó una mezcla con frutas y base de leche para poder disfrutar del alcohol sin tener molestias estomacales.
A diferencia de una piña colada, la fórmula de los nevados de Don Hermilo se caracteriza por mantener la consistencia de sus ingredientes, una capa similar al algodón de azúcar, una textura suave de la fruta con la que sea preparado y el alcohol.
De hecho, es por esta capa que tiene el nombre de nevado, inspiración de los volcanes de Puebla.
Ya sea de fresa, nuez, vainilla, ciruela pasa, hashis chocolate, los nevados tienen un sabor peculiar e irrepetible plasmado en el Diccionario Larousse enciclopédico de gastronomía.
“Una bebida alcohólica poblana que consiste en la mezcla de licor de fruta y aguardiente de caña”, dice la definición de Nevados Don Hermilo, creados en 1921.
La carta de Don Hermilo se extiende a otras bebidas, los cremositos con variantes, una de rompope y otro de tequila.
La fama de sus bebidas se debe a que inició obsequiándolas a quienes acudían a su tendajón, después añadió alimentos para que no se “subiera” el alcohol a las personas que los probaban.
En los años 50, los nevados se volvieron más populares. Y sus bisnietos creen que se relaciona con lo que se dice de que los poblanos son “mochos”, por lo que con esta bebida las mujeres en la ciudad podían consumir alcohol públicamente sin ser juzgadas, al ser un establecimiento familiar.
Otra característica fue que las mujeres que atendían el comercio en ese entonces creaban un ambiente en el que podían beber alcohol, pero sin ser un bar.
Una persona clave en el éxito de Don Hermilo fue su hija Esther, de las primeras generaciones en estudiar en la escuela de Oficios, por lo que sus conocimientos en la cocina, a la par de la bebida de su padre, introdujo platillos característicos del lugar: bacalao o tortas de pierna que en lugar de frijoles o mayonesa, es acompañada de un preparado de paté con mantequilla.
El establecimiento no se encuentra en donde inició, ha tenido varias direcciones, la última y más reciente en la calle 9 Oriente, entre 3 Sur y 16 de Septiembre del Centro Histórico de la Ciudad de Puebla, con un concepto de barra, un lugar para convivir.
La receta es la misma de Don Hermilo, aunque sus bisnietos se han enfrentado a que no todos los ingredientes se consiguen tan fácil, pero se han esforzado por conservar el sabor, la herencia de su bisabuelo.
Un Nevado –dicen— aclarando que no es un helado, sabe a nostalgia, al recuerdo de personas que ya no están aquí, a cuando había tranquilidad, a familia y a felicidad.




