Historia del Jazz de Ted Gioia

*Mezcla del góspel, los ritmos africanos y los cantos del campo, el jazz fue primordialmente nutrido, en sus inicios, por negros. Los más grandes fueron hijos de esclavos, prostitutas y jornaleros.

Rodolfo Mendoza

¿Qué sería del hombre sin las artes? ¿Sin música? No nos remontemos hasta los ditirambos griegos en honor de Dionisos. No vayamos hasta la lira de David y Salomón. No hagamos un recorrido hasta las flautas chamánicas de los prehispánicos colombianos-venezolanos. Tan sólo demos un recorrido al siglo XIX: Nueva Orleans, una comunidad de negros esclavos con tambores, un cuenco con brazo y tres cuerdas tensadas a tono, además de unas voces que entonaban cantos que rayaban entre lo espiritual y lo pagano. Sí, la prehistoria del jazz.

El crítico musical, compositor y músico él mismo Ted Gioia ha dado a la imprenta uno de los libros más importantes de los últimos años en materia de crítica musical. Una suerte de Petit Robert del jazz (que de petit no tiene nada) en donde el lector interesado puede encontrar todo lo relacionado al jazz: corrientes, compositores, músicos, influencias…

Con Historia del Jazz asistimos a un análisis minucioso de uno de los ritmos más influyentes del siglo XX. Incluso una era fue bautizada con su nombre: La era del jazz, con exponentes tanto en la plástica como en la literatura (Francis Scott Fitzgerald a la cabeza). ¿Qué hace único al jazz? Nos dice Gioia que la libertad. Como sabemos, la característica primordial del jazz es la improvisación: nació libre y de esa manera se ha fusionado y se ha diversificado hacia incontables caminos.

Mezcla del góspel, los ritmos africanos y los cantos del campo, el jazz fue primordialmente nutrido, en sus inicios, por negros. Los más grandes fueron hijos de esclavos, prostitutas y jornaleros. Billie Holiday fue hija de prostituta y Duke Ellington empezó a trabajar en un burdel. Aunque al jazz en algún tiempo se le ligó con la pobreza, el alcohol y las drogas, en poco tiempo toda Europa admiraba y adecuaba el ritmo a su propio entorno. Ahora el jazz se considera de elite y hay estupendos grupos en Japón (el gran Haruki Murakami fue uno de los promotores de este ritmo en su país) y medio  oriente.

Historia del Jazz es una suerte de guía en muchos sentidos. Si al volumen se acerca un neófito podrá encontrar un repaso por la historia al tiempo de tener acceso a discografía recomendada y una guía por autores y décadas. Si quien lo lea es un experto —ya músico, ya musicólogo—, el libro será de cabecera y recurrirá a él para constatar datos, fechas y comparaciones. Lo cierto es que Gioia ha realizado una suerte de enciclopedia del jazz a la que cualquier interesado puede tener acceso sin tener que obtener seis o doce tomos.

 

 

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