El revoloteo de aves

*En las entrañas de un parque de vida silvestre de la Ciudad de Puebla, un santuario para aves multicolores que rodean a los humanos en busca de alpiste

Jaime Carrera

Puebla, Pue.- Basta con alzar y menear una varita impregnada con alpiste y diversas semillas para que comience el aleteo de decenas de periquitos que descansan sobre las ramas de los árboles. Curiosos, se posan sobre las manos, brazos y hasta cabezas de los visitantes. Se alegran al conocer a nuevos exploradores.

Las pequeñitas aves originarias de Australia, revolotean de aquí para allá, pican y pican las ramitas de alimento, regresan a sus ramas, observan desde lo alto y vuelven a bajar hacia los troncos humanos que acaba de ingresar a su hogar. Revisan que haya más alimento y si no es así, vuelan y vuelan de un lado a otro.

Si hay un espacio convertido en santuario para las aves en Puebla, ese es Africam Safari, donde el tiempo transcurre al ritmo de vida de decenas de especies en sus hábitats naturales que, gustan de posar a las cámaras de quienes buscan adentrarse en la vida animal. Un lugar de total admiración de la naturaleza.

Allí mismo, un peculiar cántico atrae la atención de los exploradores, quienes miran hacia las copas de los árboles y se encuentran con unas aves de plumas multicolores que sólo observan, no bajan al primer llamado. Son más grandes que los periquitos australianos y su nombre es rosella o perico de cola ancha.

Entre los tantos rincones que esconde Africam Safari, se encuentran otras especies de aves, mucho más grandes, de ojos quietos y llamativos plumajes, son las guacamayas, que de acuerdo a sus cuidadores, son muy sociales y de hábitos diurnos. Y cuando ven llegar a algún foráneo, se acercan rápidamente.

En el lugar hay unas más curiosas que otras. Algunas ya saben que habrá alimento al acercarse y sin dudarlo, interactúan con los humanos. Otras más, sueltan picotazos ante los extraños que osan acercarse a su santuario, abren las alas y en un intento de saludo, dicen hola a quienes las visitan y las observan fijamente.

Del otro lado del parque de conservación animal, poblano por excelencia, otras aves realizan algo interesante: excavan hoyos sobre la tierra, están por anidar. Allí depositarán sus huevos para que la naturaleza haga lo suyo y nazcan polluelos, cuyos plumajes, con el paso del tiempo, se pintarán de color rosado.

Así es, en el centro de un lago, están los imponentes flamencos, de los más fotografiados por los visitantes, pues cuando abren sus enormes alas dan todo un espectáculo visual que cautiva. De pronto, se picotean entre unos y otros, algunos juegan, otros comienzan a marcar territorio para el apareamiento.

Aquellos suertudos, serán testigos de las danzas convertidas en rituales en los que estas aves buscan encontrar una pareja para toda la vida, pues son monógamos. Flamencos que,  obtienen su color gracias a los crustáceos que se comen obteniendo así un pigmento que refuerzan cuando buscan a la hembra.

Así transcurre la vida en Africam Safari, entre alas multicolores que sorprenden a los visitantes y que han convertido a este parque, desde hace 49 años, en un santuario de aves que retozan en lo alto de los árboles, descansan en parados en una pata sobre el pasto y se acercan a cuanto curioso los visita.

 

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