Casa del Dean, vestigios religioso españoles

*La construcción inició en 1575 y fue terminada en 1580; es un ejemplo de la ornamentación renacentista del siglo XVI por la portada, sus columnas, cornisas, frontones y pináculas

Guadalupe Juárez

Puebla, Pue.- A varios años de distancia de su construcción y parcial demolición, ahora la fachada es color rojo, ha sido azul y amarilla, todavía luce un gran portón en la entrada y tres ventanas, una de ellas con un balcón hacia la calle.  La cantera gris extraída del cerro de Loreto permanece intacta.

A la entrada se encuentra una escultura blanca de un hombre que toma el brazo de una mujer; ella luce con el cabello recogido y vestido largo, con un cuello de lechuguilla, es decir, de encaje ondulado, y él un traje de manga larga, también con un cuello similar al de ella.

En la 16 de Septiembre número 505 de la ciudad de Puebla, quedan dos habitaciones intactas de lo que un día fue la dominación española en la entidad, uno de los inmuebles más antiguos: La Casa del Dean.

Un dean era el cargo religioso, por debajo del obispo en la Catedral de Puebla, por eso el inmueble era tan distintivo. La construcción de la casa de estilo renacentista inició en 1575 y fue terminada en 1580:  pertenecía a Don Tomás de la Plaza Goes.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lo considera como un ejemplo de la ornamentación renacentista del siglo XVI por la portada, sus columnas, cornisas, frontones y pináculas.

Al subir las escaleras se puede uno encontrar con las dos habitaciones que conservan un tesoro: murales renacentistas pintados por tlacuilos indígenas, provenientes de Tlaxcala, Cholula y de la mixteca oaxaqueña.

Los murales fueron descubiertos en 1953, cuando la casa que ocupaba casi una manzana completa fue vendida a la compañía Impulsores de Cine Independientes, por lo que en 1955 un grupo de artistas impidieron que demolieran las dos habitaciones al señalar que se trataba de un tesoro cultural, una especie de capilla sixtina poblana.

Las piezas se encontraron al quitar el papel tapiz, los murales se habían conservado por el engrudo utilizado para cubrir las paredes, sin embargo, necesitaban ser restauradas, debido a las filtraciones de agua, los movimientos estructurales por los sismos y falta de mantenimiento que provocó la pérdida del 40 por ciento de la pintura original, por lo cual fueron reconstruidas.

La primera habitación es conocida como de Las Sibilas, en cuyas paredes fueron plasmadas mujeres en caballos conocidas como sibilas, quienes eran consideradas adivinas de antigüedad griega y romana, quienes predijeron la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Una de las sibilas tiene apenas 19 años de edad, otra es la Tiburtina con 22 años de edad; ambas reflejando pasajes bíblicos.

La segunda sala es la de Los Triunfos, en donde se recrea un poema de Francesco Pretarca, los triunfos, que es un ensalzamiento al amor, la castidad, el tiempo, la muerte y la fama.

En uno de ellos es posible ver un carro tirado por bueyes, que hace alusión al triunfo de la muerte, que a su paso atropella a ricos, pobres, monarcas y clérigos.

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