El padre del rugby en Puebla

*Carlos Cordero, jugador, entrenador y árbitro, fue el impulsor del deporte que había estado en el ostracismo, ahora la disciplina rinde importantes frutos deportivos

Antonio Zamora

Carlos Cordero es uno de los padres del rugby en Puebla. Hace más de 20 años impulsó el deporte que había estado en el ostracismo y en la actualidad es uno de los que más frutos dan.

Antes que Cordero tomara la iniciativa de llamar a más rugbiers para iniciar a jugar en el 2001, el juego estuvo en las sombras durante prácticamente 30 años en la Angelópolis. El último antecedente trascendental fueron unos campeonatos que la propia Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) había ganado en la década de los setenta.

“Lo iniciamos como una disciplina pensando en que no sea solamente un hobby y esto requiere organización, preparación y proyectos a largo plazo. En el 2001 conmigo en la UDLAP y con el profesor Luis Santos en el Tec de Monterrey, empezamos a generar un proyecto”.

Tras una experiencia de siete años jugando en el terreno, Cordero se tuvo que transformar en entrenador ante la necesidad y las ganas de que el rugby siguiera creciendo, lo llevó a capacitarse como el mandamás del equipo universitario.

“Jugando estuve hasta el 2008, nos había dejado el entrenador, pero el rugby avanzaba y teníamos que hacer algo, entonces la Federación Mexicana de Rugby me apoyó para capacitarme con cursos de coach, y yo me quede desarrollando el equipo en la universidad y ese fue mi salto de jugador a entrenador”.

Su amplio conocimiento y manejo a la perfección de las reglas de juego lo encaminó a empalmar su labor como coach con el de árbitro, un trabajo que fue labrando hasta convertirse en internacional participando en partidos entre selecciones juveniles.

“Voy para unos nueve o diez años como árbitro, todo empezó porque constantemente había partidos que no encontrábamos árbitros, si es difícil encontrar jugadores pues lo es más con los árbitros,  así que busqué documentos que me ayudaran a conocer a fondo, aprenderme las reglas, me comuniqué con la federación para que me apoyaran con capacitaciones y me ha ido bien”.

Toda su capacidad fue detectada por las autoridades estatales del deporte y en el 2012 inició su trabajo con la formación de equipos representativos de la entidad y en prácticamente diez años de trabajo, ha guiado a Puebla a lugares protagónicos a nivel nacional.

“Me llamaron a mí y a Luis Santos para que empezáramos a convocar a los chicos y hacer las selecciones juveniles, algunos venían de otros deportes de conjunto y contacto que lo más común era el americano. Esa transformación fue complicada durante los primeros cuatro años porque estuvimos compitiendo por el quinto lugar nacional, hasta que cambiamos el método de formación de los jugadores”.

Carlos Cordero le dio vida a un deporte que parecía desaparecido en la Angelópolis, pero también lo ha llevado a un nivel tan alto que ahora Puebla es contendiente a lo más alto en las competencias nacionales, por eso, su idea, es despegar el estereotipo que hay alrededor de este juego.

“Al contrario de lo que mucha gente piensa, el rugby no es un deporte de contacto porque no te dan puntos por golpear o la misión no es esa como en el box y no te dan puntos por golpear como en el taekwondo, el rugby es de conjunto en el cual la misión es llevar el balón a la zona de anotación contraria”, recuerda.

 

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