Los descubridores de Daniel J. Boorstin

*La historia es, o debería ser, como aquella a la que nos acostumbró Herodoto o Ibn Abenjaldun (Jaldún): debe ser narración, reflexión, síntesis, descripción.

Rodolfo Mendoza

Primero de los tres tomos de un gran recorrido por la historia humana, Los descubridores es un libro realmente ilustrativo. Boorstin ha pasado —en la historia de la divulgación de la ciencia y de la historia— al Parnaso que comparte con Gould y Sagan. Los descubridores, Los creadores y Los pensadores son el tríptico que compone esta gran historia de la humanidad.

Compuesto por “Cuatro libros”, Los descubridores se conforma por estos apartados: “El tiempo”, “La tierra y los mares”, “La naturaleza” y “La sociedad”. Cada uno de ellos es no sólo el repaso y la visión de estos temas, sino también una profunda y contemporánea reflexión de esos asuntos que son, apenas hace falta decirlo, en inicio de nuestra civilización.

Con un lenguaje accesible, lleno de ejemplos, de datos digeridos, de anécdotas y situaciones algunas veces inverosímiles, aunque ciertas, Los creadores es una historia de lo que somos, del lugar de donde venimos y de quienes fueron nuestros verdaderos padres.

Roy Porter, un gran divulgador de la ciencia él mismo, y espléndido ensayista e historiador, ha dicho de Los descubridores: “La lectura de este libro es una delicia, una prueba de que el arte de escribir historia no se ha extinguido todavía”. Tal juicio es preciso, pues la historia ha caído en etapas que, más que etapas, han sido vados en su recorrido lineal. La historia es, o debería ser, como aquella a la que nos acostumbró Herodoto o Ibn Abenjaldun (Jaldún): debe ser narración, reflexión, síntesis, descripción, y no ese tipo de historia anquilosada que se desborda en asuntos inocuos que nada dejan a la historia del hombre.

El también autor de La nariz de Cleopatra. Ensayos sobre lo inesperado, es un científico humanista con prosa de narrador. Nada propio del hombre se le oculta al ojo de Boorstin, nada queda de lado. En el capítulo dedicado al tiempo, por ejemplo, Boorstin hace un recorrido por todos aquellos instrumentos que midieron el tiempo desde la antigüedad: el reloj de sol, de agua y de fuego; pero no se trata aquí sólo de la descripción, sino de la reflexión, por eso Los descubridores  no es un simple libro de divulgación, sino que se convierte en un nutrido ensayo sobre diversos temas.

Uno de los puntos más importantes que debe agradecer el lector es que este volumen no es una historia de la humanidad vista desde occidente, este es uno de los escasos libros que da una visión global, una visión verdaderamente universal, casando a oriente con occidente a través del único punto de unión: el hombre mismo.

Habrá que decir que el éxito de este tríptico científico se debe al gran auge que tuvo la publicación en nuestra lengua de La nariz de Cleopatra. Ensayos sobre lo inesperado. Sea como sea, Los descubridores es ya un libro imprescindible de la divulgación y la historia.

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