El último libro de Sergi Pàmies de Sergi Pàmies

*A propósito de la FIL dedicada a Barcelona, los nombres de Quim Monzó, Luis Magrinya, Valentí Puig Sergi Pàmies, eran nombres que poco a poco empezaban a llegar a nuestros ojos y se convirtieron en necesarios a la hora de hablar de la nueva narrativa catalana.

Rodolfo Mendoza

Desde que Jorge Herralde fundara la editorial española Anagrama, hemos tenido la fortuna de seguirlo en sus descubrimientos. A estas alturas, no es ninguna novedad decir que gracias a Anagrama hemos podido leer a autores imprescindibles de las letras universales. Por ejemplo, los entonces llamados Young British Novels, eran para los lectores en lengua española nombres desconocidos, aún cuando Martin Amis, Julian Barnes y Kazuo Ishiguro, entre otros, eran ya jóvenes escritores de la década de los setenta y ochenta que “prometían”.

Si pensamos en nombres como Charles Bukowski, Paul Auster o Roberto Calasso, no podríamos pensar en otra editorial que no sea Anagrama. La labor de Herralde ha sido una suerte de guía, oráculo o simple recomendación, como se quiera ver.

El catálogo que ha alcanzado a la fecha, luego de más de cinco décadas de ininterrumpido trabajo, es uno de los más sugerentes de nuestro idioma. Sin embargo, tampoco es un secreto decir que Herralde enfocó sus baterías hacia las literaturas y el pensamiento en lenguas extranjeras y que fue en la década de los ochenta que se dio cuenta que el crecimiento editorial señalaba hacia nuestro idioma. Aunque siempre se rodeó de sus coterráneos, su catálogo de Panorama de narrativas era mucho más grueso que el de Narrativas hispánicas.

Javier Marías y Enrique Vila-Matas, por ejemplo, fueron punta de lanza de este proyecto de Herralde, abriendo las puertas grandes a los demás escritores que estaban realizando su obra luego de que el Boom había dado la impresión, al resto del mundo, que eso era todo lo que se hacía en nuestros países latinoamericanos. Pero también España sufría lo suyo, y las nuevas generaciones trataban cuesta arriba de ganarse su propio espacio. Quim Monzó, Luis Magrinya, Valentí Puig Sergi Pàmies, eran nombres que poco a poco empezaban a llegar a nuestros ojos y, ya en la primera década del siglo XXI, se convirtieron en nombres necesarios a la hora de hablar de la nueva narrativa catalana.

El último libro de Sergi Pàmies de Sergi Pàmies es muestra del gran talento de este narrador catalán, a quien ya le habíamos leído el espléndido Debería caérsete la cara de vergüenza.

Cuando se dice Pàmies, se dice ironía, humor y un trabajo formal estupendo. El primer cuento del libro, por ejemplo, nos da una idea de lo que seguiremos leyendo: un hombre padece la enfermedad, la demencia y los hospitales de su padre; hasta que se da cuenta que la demencia paterna, toma su propio mundo.

La literatura catalana es un mundo por descubrir en nuestro país. Los nombres de Josep Pla, Mercè Rodoreda, Josep Carner, Carles Riba, Salvador Espriu, Josep Maria de Segarra o Llorenç Villalonga son de los nombres ya clásicos de una literatura que es, en sí misma, un universo.

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